Desperdiciar los avances de la ciencia

Durante siglos, los tratados de medicina se han ocupado de ensalzar la magnificencia del cuerpo humano y de elevarlo a la posición de “la máquina más perfecta”.

A todos los galenos que defienden esta idea ridícula les digo: bullshit. He aquí un listado de los adelantos tecnológicos con los que lamentablemente el cuerpo y la mente no cuentan.

Puertos USB Debido al sorprendente funcionamiento de mi memoria (que destina mucho espacio a cuestiones poco aplicables o que sería preferible eliminar, en lugar de dar prioridad a asuntos relevantes), me parece una desgracia no contar con un mecanismo que permita enchufar un cable y almacenar alegremente en un disco externo. Todos aquellos que hemos utilizado este método informático apreciamos la posibilidad de depositar datos en una unidad independiente, y elegir si borrarlos de la principal o simplemente dejar una copia de respaldo para momentos de futuras consultas.

Embrague Ah, esa mágica combinación de piezas que separa el motor de las ruedas a voluntad del conductor, ¡qué poco que lo valoramos! Tremendamente útil si decidiéramos que necesitamos que nuestra existencia continúe en marcha mientras cambios más o menos bruscos ocurren en las cercanías. 

Sistema de esclusas Cualquiera que haya visto un documental acerca del Canal de Panamá y que no sea fanático de la logística portuaria se quiso abrir las venas al minuto 17. Esto claramente muestra una incapacidad de extrapolación a la vida cotidiana: ¿qué pasaría si pudiéramos dividir los efectos que tiene el entorno en nosotros mediante sucesivos diques, y  elegir cuánto y cuándo dejar pasar? Es más, ni traigamos al entorno: ¿qué pasaría si lográramos aislar a gusto los distintos ámbitos de nuestras vidas, sin que los problemas familiares afectaran el desempeño laboral, por poner un ejemplo? Ajá, resulta que ahora los barcos que pasan de acá para allá con la lentitud de un caracol tienen otro atractivo.

Disyuntor Otro maravilloso invento, y eso que la electricidad mucho no se me da. A la que sentimos que hay algún tema que se descontrola y está en condiciones de dañarnos (como lo haría un exceso de corriente eléctrica a los electrodomésticos) ¡tac!, se interrumpe la circulación y no restituimos el funcionamiento hasta que el problema se ha resuelto.

Así que a todos esos individuos glorificados que descubren cómo hacer que las células que envían impulsos eléctricos al corazón se regeneren -eliminando la necesidad de usar un marcapasos-, les recomiendo que no hagan tanta alharaca hasta que no descubran algo realmente útil.

He dicho. 

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