Viernes de ultratumba
Los viernes al mediodía son todos bastante iguales. Terminar a las apuradas los pendientes de la semana (la reunión de quiebres, el layout imposible, la respuesta de órdenes ingresadas), ir a buscar el sandwich, sentarse con los chicos a almorzar en el escritorio de alguno, charlar sobre intrascendencias.
Bueno, les suelto una primicia: resulta que existe (y me enteré recientemente, eh?) un universo paralelo en que cuando uno sale del comedor con el sandwich en una mano y la botellita de agua en la otra se cruza con el primer chico del que se enamoró en la más tierna adolescencia. Ese que a los 16 años genera los típicos “no importa si ahora está confundido y no sabe qué quiere, yo sé que vamos a terminar juntos”. Y que después de un prolongado tiempo de indefinición hecha y derecha (y cuando francamente ya no interesa la historia más que por el recuerdo lindo) se pone de novio, se muda con ella, y desaparece de la faz del planeta. No responde saludos de cumpleaños, emails comunes y silvestres, ni invitaciones a eventos trascendentes. Simplemente se desvanece sin dejar rastro para luego materializarse en el hall de entrada de una empresa, acusando estar ahí porque tiene que reemplazar a alguien durante las vacaciones. Nada, lo típico.
En ese mismo universo paralelo, el muerto viviente busca en el Communicator a la que suscribe (amparado por el nombre de usuario del que se fue de vacaciones) y se dispone a hablar profusamente durante sus dos semanas de permanencia. Retoma las conversaciones que quedaron truncas justo antes de su desaparición (y mucho antes, también), simplemente como si el tiempo no hubiera transcurrido y nos viéramos con asiduidad. Trae a colación detalles e intrascendencias que sorprenden a alguien tan patológicamente memorioso como yo.
Y así como reingresa a la escena cotidiana, desaparece nuevamente al cabo del reemplazo. Fórmulas de despedida cordiales, ninguna promesa de reencuentro, tan sólo la alegría de saber que el otro está bien en su vida.
Sólo quería ponerlos al tanto, porque de pronto no soy la única que un viernes cualquiera se topa con un fantasma a la hora del almuerzo. Mejor estar prevenidos.
8:26 PM
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The twilight zone
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1 comments:
Definitivamente, ésta es una de esas cosas que sólo te pasan a ti...pero está bien saber que pasan, por si la casualidad se pone graciosa y reparte nuevos viernes, miércoles o peor...lunes de ultratumba.
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