Cenizas, oro y tierra colorada (Primera entrega)
Pocas semanas después de lo relatado en detalle en los primeros episodios acerca de los efectos insospechados del volcán Puyehue, la que suscribe tuvo el gusto (?) de vivir nuevas aventuras.
Sábado 23 de julio
2.12 PM
Mi hermana me acompaña a ver un departamento, lo cual es toda una ocasión porque es la primera vez que logro concertar una visita a uno que me interese.
El agente inmobiliario (el título le queda un poco holgado) nos hace pasar y muestra living y dormitorio. Ya me había avisado por teléfono que el placard era chico; honestamente mi ropa entraría un poco a presión, pero no hay lugar ni para un juego de toallas. El baño no es la gran cosa, la cocina deja un poco que desear, esto no va a prosperar pero al menos es un avance hacia la realidad de una mudanza en el corto plazo.
4.30 PM
Después de almorzar algo en la zona de la visita volvemos a casa; mientras me cambio para ir al gimnasio reviso el sitio inmobiliario. Encuentro otro aviso que me interesa, envío un mensaje para arreglar la visita.
7.15 PM
Al regresar del gimnasio me encuentro con un mail de respuesta de la agente inmobiliaria, con un teléfono de contacto. Como los departamentos lindos duran poco en el mercado, hago a un lado los pruritos de "es casi sábado a la noche" y la llamo. Quedamos para el lunes a la noche, a mi regreso del trabajo... dada la lejanía de mi oficina, lamentablemente no puedo verlo durante el día. Mis papás están de viaje, se fueron a pasar el fin de semana a Rosario; llamo a mi madre para que libere su agenda el lunes por la noche... esta no es una decisión para tomar sola.
Domingo 24 de julio
7.30 PM
Vamos con mi hermana al cine a ver la última película de Harry Potter. Es una tradición que mantenemos hace tiempo: vamos para indignarnos y comentar todos los puntos que no se respetaron en la adaptación. El problema es que no logramos dejar de ir... es como esas cosas que uno ama odiar.
9.57 PM
Salimos reflexionando sobre si los realizadores siquiera habrán abierto el libro antes de filmarla.
Lunes 24 de julio
9.15 AM
Empiezo la semana con tremendos nervios: toda la maniobra tiene un margen de error mínimo (al día siguiente tengo la visita a un cliente en el noreste), y eso dejando de lado que el día en el trabajo va a ser larguísimo porque es cierre de mes.
10.30 AM
La llamo a la muchacha de la inmobiliaria para terminar de confirmar el horario. Me dice que la dueña del departamento está de vacaciones y que le dejó las llaves al portero, así que no las tiene en su poder. Que la vuelva a llamar a la tarde, cuando tendrá más precisiones. Que además hay ocho personas que quieren visitarlo.
Esto último no hace más que aumentar mi angustia. Llamo a mi madre para ponerla al tanto. Que el proceso tenga algo de emoción, OK, ahora tanta adrenalina de complicaciones no me gusta.
3.30 PM
El cielo se pone repentinamente negro, lo cual no es totalmente sorpresivo porque habían pronosticado lluvias...
4.15 PM
... lo que no habían anunciado era que se venía el fucking fin del mundo, en la forma de una tormenta que descarga toda su furia sobre Buenos Aires y alrededores. Aquellos que dejaron el auto a descubierto se horrorizan al ver que graniza con ganas.
5.45 PM
A sólo quince minutos del horario de salida, las luces comienzan a parpadear, hasta que finalmente la fase de alimentación de las PCs decide morir. Ruego que los 17 Excels que tenía abiertos estuvieran más o menos actualizados cuando los salvé la última vez.
5.55 PM
Dadas las condiciones climáticas, tengo un rapto de pragmatismo: me cambio mis adorados zapatos marrones comprados de oferta en NY por los de seguridad que usaba en el depósito.
6.12 PM
El cambio de calzado fue muy acertado: en la esquina por la que salimos se ha derrumbado un poste de luz por el viento y la policía está cortando el tránsito, por lo que debemos caminar unos 100 metros para tomar la combi, saltando grandes ramas caídas y varios charcos. Cuando finalmente estamos abordo comprobamos que a pesar de utilizar paraguas, parecemos recién salidos de un lavarropas.
6.45 PM
El tránsito por la Panamericana es más lento de lo normal. El diluvio no para: en los tiempos que corren, los animales hubieran formado un sindicato y se hubieran negado a subir al arca con Noé.
Voy sentada en la punta del asiento, rogando llegar de una vez por todas a mi casa, confirmar el horario y salir a visitar el departamento, así tenga que pedirle al vecino del piso 11 el kayak que tiene colgado en el garage. No me importa no tener la mochila hecha, ni dormir dos horas (porque me tengo que levantar 5 AM para tomar el vuelo a la mañana siguiente).
7.03 PM
Llamo nuevamente a la mujer esta. No responde.
7.25 PM
Llego a casa empapada pero en una pieza. Llamo nuevamente. Me dice que todavía no tiene las llaves, y que me avisa si hay novedades.
9.30 PM
Ya cenamos y ni noticias. Empiezo a resignarme y a rezar para que mientras estoy de viaje no lo reserve nadie... aunque las posibilidades son cuasi inexistentes. Armo la mochila con los básicos para el viaje: mis dos cuadernos, el disco rígido externo, billetera, paraguas (anuncian lluvias y tormentas en la ciudad de destino, que además queda en zona semi tropical).
Reflexiono sobre la experiencia que nos tocó vivir en el viaje a Chaco, y resuelvo por las dudas armar un kit de supervivencia: la ropa súper básica para un día adicional al previsto, maquillajes y pinceles de viaje, líquido y contenedor para las lentes de contacto.
3:56 PM
|
Labels:
Roam around the world
|
0 comments:
Post a Comment