Let's play Ouija Board!
Hay un concepto que usan los norteamericanos y que siempre
pareció genial: el guilty pleasure. Ciertas series de tele que no pueden ser
calificadas de otro modo. Ghost whisperer
es un ejemplo.
La trama transcurre en el típico pueblito yankee: plaza en
el centro, cafés alrededor, casas con porche, vida tranquila. Grandview -el pueblo
en cuestión- es el hogar de Miranda Gordon, mujer joven que atiende una tienda
de antigüedades adorable en la que personalmente gastaría varios sueldos, y
está casada con un paramédico. Hasta acá, lo típico.
Bueno, resulta que Miranda es especial: hay espíritus que
dejaron cuestiones pendientes en este mundo y a los que ella puede ver, así que
uniendo pedacitos de lo que le cuentan o muestran y entrevistando a conocidos de los finados,
encuentra el motivo que los está holding back y los ayuda a continuar su viaje
hacia el más allá.
Si hasta acá no les sonó pésima, podemos sumar que:
- Jennifer Love Hewitt, la actriz principal, es mala en su interpretación. Pero mala con ganas, ¿eh?.
- A pesar de los clientes que visitan su bonito negocio, es inexplicable cómo logra pagar los vestidos con los que se la ve en un día cualquiera de su rutina. En los que, ya que estamos en tren de confesiones, también me gastaría varios sueldos.
- Su matrimonio muy es perfecto. Imposiblemente perfecto.
A pesar de todo lo antedicho vi muchos capítulos porque para pasar el rato estaba bien. Y porque es muy sano tener guilty pleasures.
La tienda de antigüedades se llama Same as it never was, como podrán apreciar en la foto. Al principio
me pareció un nombre bastante tonto, pero con el tiempo empecé a apreciarlo. Y
si bien estoy muy feliz con muchas cosas en mi vida y estoy poniendo mucho
empeño en eliminar esta mala costumbre, hay días en que deseo con todas mis
ganas justo lo que reza el cartel vintage: que algunas cosas sean exactamente
lo que nunca llegaron a ser.
5:04 PM
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Sigmund... teléfono.
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